Ser Profesor Universitario es profesar el universo desde la alegría y el hambre por aprender desde tu oficio.
Tengo la suerte de hacer clases en una Escuela donde el respeto por el otro, su oficio y experiencia inquietan. La libertad de cátedra que gozamos en nuestra Escuela de Arquitectura y Diseño en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso es envidiable porque sé que es una isla en medio de un medio cada vez más mediocre y burocratizado en exigencias de un mercado que lo único que busca es destruir la reflexión y libertad de pensamiento.
Nunca, nadie me ha sugerido qué enseñar ni decir, muy por el contrario, todo lo que hacemos surge desde el afán de la excelencia, la calidad y el sueño colectivo de cambiar y re-inventar el mundo desde nuestros oficios convergentes. Por eso la épica, porque la Universidad si no se construye desde la épica no es posible, no hay universos por descubrir ni menos profesar. No hay sueño.
La Universidad es el lugar donde se piensa, mejora, cambia y sueña la vida, esa es su esencia. Ahi está el conocimiento formal e informal que provoca los cambios necesarios para refundar el mundo que surgen desde la idea universitaria pública, transversal y democrática.
El destino es que se formen personas críticas, hambrientas de conocimiento, con sed por emprender y soñadores que nos digan que el mundo es otro, distinto y mejor porque lo soñaron e inventaron desde las aulas y los tiempos universitarios.
Es en éste preciso momento que vale la pena pensar por qué estudiar en tal o cual Universidad, más allá del sopt de turno o las llamadas ansiosas con ofertas obscenas.
Por mi lado, sigo soñando con un mundo mejor donde cabemos todos sin importar cuál es tu apellido, de dónde vienes, qué vistes o piensas, un mundo que he aprendido a cambiar desde mi Escuela de Arquitectura y Diseño, haciendo lo que más me gusta, soñar la maravilla universal del conocimiento y el estudio para cambiar la vida.
Apple da relevancia a las aplicaciones de realidad aumentada y desea darle un impulso definitivo con el iPhone 3.1
Como buen invento la realidad aumentada está en pañales pero cuando empresas como Apple las empujan decididamente las cosas cambian y corresponde estudiar más e investigar sus posibilidades más allá del juguete.
Mi amigo y colega Herbert Spencer se acercó hace dos años atrás mucho a las posibilidades reales de la realidad aumentada en su proyecto de investigación MediaFranca en su estadía en Carnegie Mellon.
Es bueno mirar hacia adentro y detenerse en las cosas que muchos investigadores chilenos hacen y que son aportes reales sobre la base de las nuevas tecnologías y la construcción de las nueva metáforas que permiten diseñar los mundos que soñamos a diario.
Herbert no sólo investigó y soñó una tecnología que en ese momento casi no existía, si no que la integra a un presente geolocalizado desde donde todos somos generadores de contenidos ubicuos y relacionales.
Cada vez es más difícil que pagues por usar un software. Hoy hablamos de servicios en línea casi siempre gratis. La idea de una aplicación por la que pagas derechos para usarla en tu computadora y que debes actualizar pagando por cada nueva versión es un modelo de negocios agotado.
Con el empoderamiento y triunfo del navegador como base del acceso hacia el mundo en línea, tal y como piensa Garret con Aurora todo lo que haces empieza a ser posible a través de tu browser. Puntualmente es tan así que en AyerViernes hace rato que nadie usa -ni pagamos- licencias Office, sólo por dar un ejemplo.
En general las comunicaciones se han integrado a lo que sucede dentro del browser y en este sentido los software que no corran por el gran acceso a la humanidad y que son los browsers están sepultados y son historia. El negocio ya no está en la máquina si no en la nube. Por ejemplo, usamos Highrise para todas nuestras gestiones comerciales, apoyadas siempre con Google Docs. Basecamp para la gestión de los proyectos que estamos ejecutando.
Como tenemos puenteado nuestro dominio via Google Apps dejamos de recibir los cientos de spam que acostumbraba, además de usar todas las potencialidades de la Agenda comunicarnos por GTalk, etc. Todo gratis.
La pregunta del millón es cómo Google gana dinero. Su modelo de negocio es ofrecer decenas de servicios de alta calidad, sencillez en el uso, claridad y estabilidad sólo para que podamos ver, en algunos de ellos publicidad contextual. Además en el caso de Google Apps si deseas específicamente servicios empresariales por US 3.700 anuales (v/s los US 37.000 de Microsoft Exchange 2007) accedes a más y mejores servicios. Este modelo se llama freemium, uno por el cual puedes gozar de toda la potencia del servicio y sólo un pequeño grupo paga un poco por servicios premium, con los que se paga el servicio gratuito de los demás.
Sin embargo los servicios freemium requieren de una valor añadido que va más allá de ser ubicuo en la solución. Como conversamos en el 5to Seminario de Publicidad Online de la IAB, la publicidad y los servicios en línea también requieren de un factor clave y anónimo para el éxito, una buena Experiencia de Usuarios. O sea, servicios que no respeten la accesibilidad, usabilidad y que no trabajen bajo estándares W3C están destinados al fracaso.
No sólo debe ser gratis, debe ser usable y escalable. Todos y todo se vuelca hacia la web a través de los browsers, pero para muchos en Chile -casi la mayoría- que no han hecho las tareas de Nielsen o se han preocupado por la Experiencia de sus Usuarios, la verdad es que están bien perdidos y ahora que todo empieza a correr sobre tu navegador, están con el tiempo en contra.
Hay aquí una enorme oportunidad para los emprendimientos sobre todo en regiones como la de Valparaíso, que posee de las mejores escuelas de ingeniería, diseño y negocios en Chile y América Latina. Si sumas a eso la calidad de vida impagable que gozamos en Viña del Mar, empoderizarse con alguna idea de servicio en línea bajo softwares web-based es una real opción de hacer industria influyente y global. Freemium, recuerda este concepto que te dará, tal vez el empleo del futuro.
“Innovación es la secuencia de actividades por las cuales un nuevo elemento es introducido en una unidad social con la intención de beneficiar la unidad, una parte de ella o a la sociedad en conjunto. El elemento no necesita ser enteramente nuevo o desconocido a los miembros de la unidad, pero debe implicar algún cambio discernible o reto en el status quo.” – Michael A. West; James L. Farr, 1990
AyerViernes es un invento. No hay otra empresa de Diseño en Chile que desde provincia venda servicios a grandes empresas a nivel nacional e internacional. Tampoco conozco una que haga Investigación y Desarrollo en Diseño de Interfaz, Visualización, Software, Interacción, Contenidos, Usabilidad o que promueva el intercambio de conocimiento con una Escuela de Diseño.
Todo es un maldito invento. Yo no era empresario, sólo quería ser feliz reinventando mi oficio, me tuve que hacer a golpes. Como todos mis compañeros de trabajo, somos el re-invento periódico de nuestros oficios. Así AyerViernes logra ser lo que es, la escuela por donde muchos quieren pasar, la que a pesar de su ausencia, otros no logran desprenderse. A punta de pura innovación.
Hace 6 meses decidimos comenzar un proyecto de servicio basado en un software web-based de clase y clientes a nivel mundial. Hicimos los estudios de mercado y evaluación técnica-financiera y ya estamos con los primeros prototipos online.
Soy un convencido que una de las industrias donde podemos provocar al mundo es con la de las aplicaciones en línea (incluidos móviles). Si logramos lanzar un software de clase mundial, provocaremos un efecto multiplicador enorme en una provincia como Valparaíso, llena de mentes brillantes, de jóvenes ansiosos de cambiar el mundo desde su región.
Pero es innovador lo que hacemos?
Para presentar un proyecto a Corfo Innova de Valparaíso, debes primero convencer a una secretaria si lo que planeas es innovador o no. Para ella, hacer un software web-based que no existe ni en USA, que apoye una industria de enormes carencias tecnológicas y que provoque un efecto multiplicador en empleo, no. Pero resulta que para el BBVA de España, para los decenas de capitalistas de riesgo en USA y Europa, para Google, Microsoft y miles de equivocados más, sí lo es. Pero en Chile, lo decide una secretaria en una ventanilla sin siquiera leer tu proyecto.
Entonces vamos al Banco Estado, rey de la publicidad engañosa. Que iluso soy, 40 días de papeleos, abogados y promesas que terminan por agotar a cualquiera. Resultado, nada.
Entonces el Ministro de Hacienda chileno, Andrés Velasco se pregunta en Qué Pasa? “Cuando voy a un foro empresarial fuera de Chile, las primeras preguntas que me hacen tienen que ver con innovación, tecnología, informática, adopción de nuevos estándares… Por alguna razón que no termino de entender, ¡nunca me han preguntado de estas cosas en un foro empresarial en Chile!”.
Raro, Corfo y el Banco Estado dependen de éste super ministro incomprendido en su afán innovador. Tal vez la secretaria porteña le pueda explicar mejor lo equivocado que está.
Sucede que innovación en Chile es matar todo el medio ambiente submarino con mierda de salmones infectados porque da empleos y sobre todo es vendible en la prensa. Se ven bien los salmones y esos seres con mascarillas levitando como si estuviesen en la Nasa. Adivina de dónde saldrá el dinero en millones de dólares para hacer “resurgir” la industria del salmón; de crédito muy blandos que graciosamente le dará el Banco Estado a empresarios inescrupulosos que le pagan 200 lucas a unos empobrecidos chilotes que no tienen más alternativas laborales.
Pero en Chile, el Diseño no provoca innovación. En mi Universidad no existe item para que los profesores hagan proyectos de investigación en Diseño (!). En Chile ser diseñador es ser bueno pa los monos, pero en Finlandia es junto a los profesores un oficio admirado y de los mejores pagados.
Resulta que educación e innovación van de la mano y mientras los chicos sientan que sigue siendo mejor ser médico o abogado estamos fritos. Y cómo podemos entusiasmar a esos chicos digitales? Con nuevos horizontes innovadores, no con hacer represas que destruyan ríos, si no con industria de energía eólica o solar que sí nos han regalado las mejores innovaciones en los últimos 20 años.
Dar cabida al sueño y los soñadores. Financiarles sus ideas locas. Ese es el modelo de capital de riesgo que se impone en USA y Europa, se financian miles y miles de sueños, porque cómo sabes si uno de esos es el nuevo Google?
Con mucha humildad seguimos adelante con nuestro software, porque creemos y amamos lo que hacemos. Porque hemos sido muy innovadores en estos 10 años de vida, porque a pesar de todo seguimos sintiendo que cambiaremos el mundo, desde Viña.
En la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV hace un buen rato que venimos impulsando el uso, estudio y divagación de las nuevas fronteras que se abrieron para el Diseño sobre la base de la digitalización de la vida. Recuerdo cómo, hace 9 años atrás junto a un absorto, estudioso y hambriento grupo de profesores de la Escuela hicimos el primer sitio web.
No fue un simple ejercicio creativo, no. Sin calcularlo ni medirlo hicimos Arquitectura de la Información, verificamos Usabilidad y probamos -sufriendo- las nuevas casas virtuales que son los servidores de hosting.
Hoy manejamos nuestras comunicaciones con Google Apps, compartimos documentos, calendarios y correos bajo la plataforma educacional. Construimos conocimientos compartidos -era que no- a través de la Wiki Casiopedia. Los profesores cada vez más digitalizan sus trabajos y los alumnos cruzan esas nuevas fronteras del Universo.
Estamos en la Universidad, donde se habla, sueña y construye el Universo y los profesores lo profesamos. Taller de América es una de esas clases imperdibles hasta para el egresado que añora esas divagaciones maravillosas del ser, la trascendencia y el estudio. Es en éste Taller que la palabra poética resume el adjetivo de mi Escuela conducidos siempre por los poetas, los que develan la palabra.
Cuando le preguntaron a Cris Anderson si acaso colocar las clases en línea, significaba el fin de la Universidad (como lo viene haciendo la iniciativa Open Courseware Consortium) éste respondió que las clases formalmente no son la Universidad, son un parte ya que lo que hace que vayamos a estudiar a una de ellas es la Experiencia, es la belleza y enormidad de estar con los Maestros que profesan el Universo.
Los dejo con la clase No2 de Taller de América 2009 con los profesores Manuel Sanfuentes, Jaime Reyes y Andrés Garcés.