
Cada vez más, nos acostumbramos a responder la pregunta “Qué estás haciendo” de Twitter sea cual sea el dispositivo que tengas ante o entre tus manos. El problema es que la pregunta debiese ser “Qué estás sintiendo” sin embargo y por ser una herramienta anglosajona es casi imposible que los norteamericanos inviten a alguien a contar lo que sienten.

A diferencia nuestra, los anglosajones no publicitan sus sentimientos, por eso Facebook, al copiar descaradamente a Twitter copia la pregunta a “Qué está pensando” que sigue teniendo la racionalidad anglo. Entre el pensar y el hacer no hay mucha diferencia práctica para el ejemplo.
Pero si Twitter se tradujera, la pregunta para el mundo de origen latino es “Qué estás sintiendo?” y así lo demuestran las conversaciones que se producen de manera pública, al menos de los que sigo.
Twitter me sirve para captar rápidamente los estados de ánimos de la gente con que trabajo, de mis amigos y es fuente inagotable de relaciones hacia nuevos conocimientos.
Por Twitter me entero y puedo acceder a descargar el último de Wilco (que está buenísimo), de la nueva keynote de Razorfish o de las nuevas secciones de Alltop.
Twitter entonces se transforma en el “portal” desde donde quedan distribuidos y traqueables los acontecimientos y sentimientos de los que rodean. Sí, “los” como personas y no “lo” como objeto porque es sobre y para las personas.
Es curioso pero por Twitter se empieza a construir la identidad que deseo los demás sepan que poseo, pero es difícil de manejar. No puedo hacer trucos. Twitter no sirve, en realidad no te sirve si haces trucos, sirve cuando eres verdadero, cuando eres tu mismo con tus alegrías, tus penas y tu vida entera porque queda el registro, porque el lenguaje con que escribes es la realidad que construyes. Por eso cuando Amazon usa Twitter lo usa para contarme las ofertas, qué más espera un consumidor de una tienda? Su identidad queda construida a partir de la cercanía de contarme las buenas oportunidades que hay no en lo lindo y bueno que podrían ser sus productos.
Cuando un candidato político tuitea, se siente su mentira o su verdad, más bien se “siente” de verdad. En fin, Twitter me ha servido para captar las emociones más que las acciones de los que sigo y eso se agradece.
Buen texto Jorge. Un saludo
Jorge:
¿Qué siento? Que me ha encantado lo que escribiste. Y me suscita cierta reflexión, porque el qué haces, que has hecho, el cómo va la pega, como te va que nos preguntamos a diario es fiel evidencia de lo poco que queremos o nos atrevemos, “siento yo”, a contar y decir lo que sentimos.
Un “cómo estás” dicho de paso en la mañana te puede sorprender, cuando esa persona te responda “mal”, “preocupado”, “más o menos”. Entonces, te diste cuenta que dejaste la respuesta a las espaldas y una “gran” historia detrás.
Amiga como me declaro de la tecnología y que aun mantiene fe en la humanidad, creo que estas “herramientas” hacen lo que nosotros queramos. O bien, como dices tú, muestran lo que somos.
Ahora me aprovecho de esto y te dejo un gran abrazo. Ojalá lo sientas.
@juanpablo192, gracias!
[...] tu cuenta como una personal real. La capacidad de un humano de contar lo que siente, piensa o está haciendo es inigualable para una robot que envía [...]